Fin de semana largo y otra semana comienza. Cuesta salir del disfrute y enfrentar las obligaciones. Usualmente me concentro en cosas agradables. Me digo: "esta semana voy a hacer fotos, o a pintar o a escribir". Y así continúo. A veces funciona, a veces es insuficiente. Es cuando pongo manos a la obra y hago inmediatamente algo que me llene. Algo artístico. Algo lindo para mí. Si es lindo para los demás, mejor. Sino está bien igual. El arte funciona dentro del artista como cuando una mujer está embarazada. Concebís la idea. Te embarazás de ella. Y cuando nace, sos inmensamente feliz. A lo mejor no es el mas lindo del mundo. Pero es tuyo. Cada cosa que escribo, dibujo, pinto, diseño, edito, animo... me aporta una cuota de satisfacción enorme. Suficiente para vivir. Suficiente para ser feliz casi en forma constante. Me ayuda a no decaer. Y no me sale un mango. El mundo de la imaginación es la raíz primaria del arte. Es arte portátil. Podés imaginar sin necesitar herramienta alguna. Yo vivo imaginando. Situaciones, cosas, gente. Me cruzo con la gente e imagino cómo viven. Imagino a dónde irán. Imagino cómo serán. Voy en auto e imagino un choque, imagino lo que será atropellar a alguien. La imaginación libre, tanto de cosas buenas como nefastas. Son las cosas que conforman mi energía vital y lo mejor de todo... nadie me las puede robar. No por nada una de mis canciones favoritas es la de Alberto Cortéz: "Castillos en el aire". No creo haberme identificado tanto con una canción como con esta:
Quiso volar igual que las gaviotas,
Libre en el aire, por el aire libre
Y los demás dijeron, "Pobre idiota,
No sabe que volar es imposible!".
Mas él alzó sus sueños hacia el cielo
Y poco a poco, fue ganando altura
Y los demás, quedaron en el suelo
Guardando la cordura.
Y construyó, castillos en aire
A pleno sol, con nubes de algodón,
En un lugar, adonde nunca nadie
Pudo llegar usando la razón.
Y construy ventanas fabulosas,
Llenas de luz, de magia y de color
Y convoc al duende de las cosas
Que tiene mucho que ver con el amor.
En los demás, al verlo tan dichoso,
Cundió la alarma, se dictaron normas,
"No vaya a ser que fuera contagioso..."
Tratar de ser feliz de aquella forma.
La conclusión, es clara y contundente,
Lo condenaron por su chifladura
A convivir de nuevo con la gente,
Vestido de cordura.
Por construir castillos en el aire
A pleno sol, con nubes de algodón
En un lugar, adonde nunca nadie
Pudo llegar usando la razón.
Y por abrir ventanas fabulosas,
Llenas de luz, de magia y de color
Y convocar al duende de las cosas
Que tienen mucho que ver con el amor.
Acaba aquí la historia del idiota
Que por el aire, como el aire libre,
Quiso volar igual que las gaviotas...,
Pero eso es imposible..., o no?...
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