Definitivo. Comprobado. El tiempo no se detiene. Lo veo en mi piel, en mis manos, en mis hijos. Hasta el gato está mas gordo. Estoy abocado a la fotografía más que a ninguna otra cosa. Como en toda época donde estoy incorporando un área del arte a mi biblioteca interna, estoy fascinado. Tengo 33 años ya, pero sigo sintiendo el descubrimiento de la vida con la misma capacidad de asombro de un chico. Al asombro se le suma el desafío. Lo que me impulsa siempre. Sé que puedo. Miro mis trabajos con un sentido crítico despiadado. Sé que puedo más. Miro los trabajos de otras personas, busco a los mejores en cada cosa, intento seguirlos, igualarlos, alcanzar su nivel. Sé que puedo. Me cuesta definir en palabras muchos mecanismos internos que articulan constantemente para que yo funcione en una dirección u otra, pero supongo que en este breve comentario, algo de mí quedó expuesto.