Color Poesía

por Rodrigo Ferreyra

Penamiento de la Semana: Gente destructiva

El problema no es que exista gente destructiva entre nosotros...
el problema es que ellos no son lo suficientemente egoìstas como para destruirse solitos...

Poesía Gaucha

Poesía Gaucha

Saludo al horizonte calmo

y al sol que resplandece
como siempre amanece
cada día en este monte.

Soy de caminar al norte,
como si fuera un demente,
mas no he vivido carente
de una vida plena de sentido.

Si como soy he vivido,
rodeado de buenos amigos,
¿por qué pensar que sigo,
merecedor de tanto castigo?

Solo trabajé este trigo,
arrancándolo de la zizaña,
y de guapo me he dado maña,
para no tener enemigos.

Tengo al Señor por testigo,
que no hay odio en mi alma
de vez en cuando alguna rabia,
sublevado siempre reprimo.

Y si aún siendo querido,
lastimo a la que me ama,
es sólo por la pelea brava
que muerde el perro herido.

Pero siempre vuelvo dolido,
con la pata desgarrada,
en busca de mi dulce amada,
a sanarme de tanto olvido.

Poesía: A mí mismo

Siente acariciar los cielos
en los brazos del olvido
y entregado al recorrido
ves un prado de consuelo.
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El principio de este abismo,
es el final de tu caída,
con el ala adolorida,
hoy sentís no ser el mismo.
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El pasado está olvidado,
sin cadenas el presente,
¡corre!, ¡apresúrate a moverte!,
o el futuro habrá marchado.
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Pues pese a toda ironía,
desabrigado en tu alma temerosa,
al amanecer de naranja y rosa,
desafiarás sintiendo alegría.
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(Atrévete a ser feliz sin motivos)
-
Ro 01/10/08

Carta a mi mamá mientras dormía

Esta carta fué escrita el 22/01/06 cuando a mamá le practicarían una biopsia ósea a fin de determinar el grado de avance de la metástasis ocasionada por el cáncer de mama. Mientras ella estaba anestesiada escribí esta carta que para muchos que la han leído ha sido de inspiración. El 30/09/06 falleció y ayer se cumplieron 2 años. Como homenaje a su memoria, les comparto esa carta y la respuesta de mi madre...


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Mamá:

En este momento que estas dormida, te escribo estas palabras.

Dicen que cuando dormimos estamos un paso más allá de la vida, un poco más cercanos a la otra vida, más cercanos al otro mundo. Si soñamos, es porque de esa cercanía provienen todos esos momentos tan vividos y hermosos que nos hacen sentir una irremediable pérdida en nuestro despertar a la frivolidad de la realidad, que trae aparejadas las cosas buenas junto con las otras. Ahora mientras dormís, estarás soñando esos momentos únicos en que ni el frío ni el calor, ni la tristeza ni los colores grises tienen influencia alguna en nuestra experiencia tan plena de satisfacción.

Soñando tenemos alas, flotamos, nos sumergimos en agua tibia y respiramos, corremos grandes distancias, somos tan libres incluso del propio cuerpo, somos tan libres de la naturaleza misma de nuestro mundo, que si despertamos es sólo para ver la tarea tan enorme y vital que tenemos… hacer de este mundo uno más parecido a esos sueños.

Si la vida consistiese tan sólo en soñar, no podríamos vivir creciendo, y sin crecer haríamos que el tiempo simplemente pasara a nuestro lado convirtiendo nuestra vida de un “ser” a sólo un “permanecer”. Y en ello va el desafío de despertar.

Hay gente que no sueña sin embargo, solo viven en un estado de vigilia aparente, sin darse cuenta que el letargo en el que están surmergidos es aún mayor, y por cierto, muy destructivo. Sin haber soñado ven la vida misma en tonos de gris. Sin vida, sin color.

Despertar y conectar la realidad con los sueños, nos proporciona una vision hermosa y aún más precisa de la realidad en que vivimos, en algún sentido es un retornar a las bases mismas del alma y de su niñez perpetua. Ver un atardecer y emocionarse hasta las lágrimas, mirar un flor y darse cuenta que el autor de semejante belleza la firmó con una frase “La pensé para ti”. Darse cuenta de la belleza dentro de todas las cosas, aún dentro de la adversidad explica los porqués más difíciles. Eso, es un despertar. Ya no para salir de los sueños una realidad brutal y despiadada, sino para salir de los sueños y despertar en otro más bello aún… la felicidad de vivir una vida hermosa, rodeada de belleza.

Visto de esta manera, el fin del camino es sólo el retorno, a ese sueño hermoso al que sólo atinamos vivenciar por tramos, cada noche, suspiro a suspiro. Cuánto más será estar allí, y estar seguros de que en es mundo utópico y eterno, si hay un despertar luego, será sólo para ver los ojos de nuestra madre llorar emocionada, la venida de un hijo al mundo, y empezar el ciclo nuevamente.

Por ahora soña un poco más. Y en tu sueño seguí los placenteros caminos de aquel otro mundo paralelo. Al despertar acordate de esto, todo lo hecho para esto fue hecho, para perpetuar lo infinito en lo pequeño, en lo simple, y en lo bello. Tal vez no entiendas del todo lo que he escrito, pero sin dudas lo sabés y lo has descubierto.

Soñar… soñar… qué hay más hermoso que un dulce sueño? La respuesta esta a tu alrededor, en todo lo que te dio el Cielo, la vida misma por tanto es sólo eso… un sueño. El despertar es sólo cambiar de mundo para regresar luego. Cual mundo será el que elijas para haber vuelto? Si ha de ser este, soñaremos y si ha de ser aquel, soñaremos aún más.

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Hoy sueño con verte bien. Y que despiertes pronto.

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Ro.

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Ro:
Ciertamente es cosa normal desear que quien amo siga mi mismo camino, viva con la misma longitud de mi onda. Pero lo que he de querer por sobre todo es que te perfecciones de acuerdo con las exigencias profundas de tu propia naturaleza., aún si para esto es necesario correr el riesgo de que te apartes de mí. Debo comprender, pero comprender vitalmente, que vos tenés importancia y valor no sólo y primariamente en función mía, en función de lo que puedo esperar de vos, sino en sentido absoluto, en vos mismo, independientemente de tus relaciones conmigo y del dolor que, por ello, aprieta cada día más a mi corazón.
Como mamá he vivido mi amor hacia vos no buscando la satisfacción propia sino tu constante promoción en esta vida, aunque he encontrado dificultades para llevar a la práctica el altruísmo absoluto exigido por el amor auténtico. Al verte tomar caminos diferentes al mío, seguir una vocación que no entiendo, me creo con frecuencia defraudada en mis derechos más sagrados, me sublevo y me lamento. Y es aquí donde temo que mi amor maternal pueda tornarse en una forma sutil de amor propio".
Si logras entender lo que te escribo, sabrás que pude entender lo que escribías mientras el sueño de la anestesia me sumergía en un profundo letargo en el que mis sueños quedaron atrapados en sus efectos. Eligió Dios volverme al mundo al que pertenezco... Tus metáforas deliciosas y profundas, inspiradas tal vez en el momento que me dedicaste tu tiempo y tu sentimiento, mientras tan sólo esperabas impaciente mi evolución..., son las que me llamaron a la reflexión. Hace tiempo que mi alma trata de encontrar alivio y consuelo..., y para ello debo alejar muchos recuerdos, y amargas experiencias. Valerme hoy de los momentos en los que la maldita enfermedad no logra dominarme, para saber vivir lo que tengo en el presente. Tal como vos lo decís en tu escrito. "Lo que el cielo me regala..., y aún la vida misma".
MIENTRAS TU MAMÁ DORMÍA TAL VEZ TRANSCURRÍAN LOS MEJORES RECUERDOS DE LOS MÁS GRANDES TESOROS QUE TUVE EN LA VIDA. Mi niñez, mi familia primaria, mis amigos juveniles, la familia de hoy, los hijos que acuné con intenso amor, los éxitos en mi carrera, los paisajes que recorrí, los éxitos de ustedes, los amigos que vuelven en el tiempo, y sobre todo...QUE DIOS ME HAYA ELEGIDO.
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Con amor.... Má