Definitivo. Comprobado. El tiempo no se detiene. Lo veo en mi piel, en mis manos, en mis hijos. Hasta el gato está mas gordo. Estoy abocado a la fotografía más que a ninguna otra cosa. Como en toda época donde estoy incorporando un área del arte a mi biblioteca interna, estoy fascinado. Tengo 33 años ya, pero sigo sintiendo el descubrimiento de la vida con la misma capacidad de asombro de un chico. Al asombro se le suma el desafío. Lo que me impulsa siempre. Sé que puedo. Miro mis trabajos con un sentido crítico despiadado. Sé que puedo más. Miro los trabajos de otras personas, busco a los mejores en cada cosa, intento seguirlos, igualarlos, alcanzar su nivel. Sé que puedo. Me cuesta definir en palabras muchos mecanismos internos que articulan constantemente para que yo funcione en una dirección u otra, pero supongo que en este breve comentario, algo de mí quedó expuesto.
1 comentarios:
Ningún momento es peor para asomarse al futuro inmediato y verse más viejo, que el momento en que te levantás a la mañana y te ves en el espejo. Hace poco me pasó, entré al baño, prendí la luz, le puse pasta a mi cepillo y cuando alcé la mirada dije: oh Dios Mío! estoy viejo!!! la cara llena de arrugas, las ojeras de 30 centímetros, fue como avanzar 10 años en una noche. Tan rápido envejecés cuando cumplís 30? entonces era cierto que se acaba la juventud?? porque hasta el mes pasado jamás me había ocurrido...Y tenía 29!!! 29...cómo se extrañan esas épocas...
En fin, por las dudas a partir de entonces me lavo los dientes y la cara con la luz apagada.
Bye!
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