Color Poesía

por Rodrigo Ferreyra

Pienso: Este otoño

Otoño...


Dice wikipedia: El otoño es una de las estaciones del año. Astronómicamente, comienza con el equinoccio de otoño (entre el 20 y el 21 de marzo en el hemisferio sur y entre el 22 y el 23 de septiembre en el hemisferio norte), y termina con el solsticio de invierno (alrededor del 21 de junio en el hemisferio sur y el 21 de diciembre en el hemisferio norte).
Sin embargo, a veces es considerado como los
meses enteros de marzo, abril y mayo en el hemisferio sur y septiembre, octubre y noviembre en el hemisferio norte.
En ambos hemisferios, el otoño es la estación de las cosechas de, por ejemplo, el maíz y el girasol. En literatura el otoño, en sentido figurado, representa la
vejez.
Durante el otoño, las hojas de los árboles caducos cambian y su color verde se vuelve amarillento y amarronado, hasta que se secan y caen ayudadas por el viento que sopla con mayor fuerza. La temperatura comienza a ser un poco fría.


Otoño y vejez: Qué tema no?.

Al parecer todos pasamos por las cuatro estaciones de la vida. Primavera hasta los 20, Verano hasta los 45, Otoño hasta los 70, luego el Invierno.
Fijate que hasta los bioritmos de estas estaciones coinciden con las edades. La primavera, el brote y el crecimiento veloz, el verano la época de los frutos, otoño la época de los frutos tardíos y la madurez, la desaceleración, y el invierno es la época de quedarse quietitos en casa, como cuando hace frío. Ya sé que hay ancianos que viven una vida activa, no estoy negando eso. Intento establecer un paralelo entre ambos elementos, las cuatro estaciones, y el ritmo biológico de las personas. Cada vez que veo una persona anciana pienso, esta persona está atravesando su invierno. Y como toda persona que transita el invierno, necesita abrigo, calor humano y companía. Quizás abandonar a un anciano en su soledad no difiera en mucho de dejarlo desnudo y sin abrigo en medio de la nieve. Morirá de a poco, y finalmente se quedará dormido.

Cuando miro a un anciano a los ojos, me retrotraigo imaginariamente a sus épocas de jóven. Imagino lo que daría por tener mi edad, lo que daría por volver a enamorarse por primera vez, a sentir que todo es una novedad. Luego regreso a mí y me digo: "la pucha, no estoy aprovechando mi vida lo suficiente, y se me vá!". Asi que me ato bien los cordones de los zapatos... y salgo a vivir.-


1 comentarios:

Olvidé mencionar: La foto es de mi autoría.