Gotas de cristal en los árboles,
Las calles satinadas por la lluvia,
Los charcos con sus anillos y repiqueteos,
Huele a tierra humeda y pasto fresco,
Las gotas que caen en mi rostro,
frias y tenues se delizan buscando el suelo.
Yo camino hacia adelante,
despejará a mejores tiempos,
ese incensario bamboleante,
del reloj de mis momentos,
con mis pies embarrados de pasado,
y por delante un largo, muy largo...
camino nuevo.
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