Trágico. Es la palabra justa para el momento en que ella se fué. No ví el momento en que me dejó, ni el momento en que escribió esa carta apurada, en un volante de comida barata. "No aguanto más. Me las tomo. No me busques, entendeme. Roxana." fué el punto final de tantos años juntos. Sí, estábamos mal. La plata, el laburo, las cosas aumentan. El malhumor, las presiones. Todo influye.
Laburé de portero toda la vida, no sé hacer otra cosa. Y mi sueldo es poco. Hacer siempre lo mismo, las mismas caras, la misma rutina. Creo que la mató la monotonía. Sí, se hastió.
La puta madre, se fué. Mi dulce Roxana se fue!. ¿Y ahora que hago con sus cosas?, acá está su ropa, sus adornos, sus cuadros, sus fotos!. ¿Cómo enfrento esta soledad, aún con su perfume en mi almohada?. ¿Cómo ahogo el dolor que me está quemando por dentro y pensar en otra cosa? ¿Terminar loco o en la cárcel?. Nah...
¿Cómo viviré las noches y los días, los depertares agónicos y las noches de pesadilla? ¿Cómo superaré la vida que me va a pasar por encima recordándome que yo y sólo yo no la supe cuidar y que se fué a la mierda?.
Había una sola manera de matar este dolor. De no sentir. De irme yo también de acá. Con la soga en la mano, caminé bajo la lluvia con el último cigarrillo en la mano, y fuí directamente al estacionamiento. Improvisé un nudo y la pasé por las tuberías que van por el techo. Esas aguantan cualquier peso. Por las dudas lo até dos veces.
Conseguí un tacho de pintura de 20, vacío. Lo dí vuelta y me paré en él.
Pero Roxana, créme mi amor, yo no sabía. No lo imaginé jamás. ¿Cómo podría?.
Con la soga al cuello revisé uno por uno los momentos vividos con ella. La muerte ahora me sabía dulce. El dolor estaba a punto de terminar.
Te juro Roxana. No sabía!.
Pensé en vos. Y en un futuro sin tu presencia. Me moría por dentro tanto como por fuera.
Recorrí cada recuerdo, cada instante, hasta el punto en que te fuiste. El dolor se hizo tan agudo, que me dió el valor de balancearme con la soga al cuello, y pensar en matarme.
Pero lo que no sabía, mi vida, te lo juro por lo más sagrado!...es que vos vendrías justo. No pensé jamás que lo último que escucharía en mi vida son tus gritos, buscándome arrepentida sólo para presenciar mi muerte. Te lo juro!!!. No sabía que lo último que sentiría son tus brazos en mis piernas intentando levantarme pero no podías. No sabía que me iría así, viendote gritar desesperada, llorando y haciendo lo posible por salvarme.
Final 1:
Tampoco sabía que esto iba a hacer que poco tiempo después, tomaras la misma decisión que yo, de terminarte tirándote al río.
Pero aquí estas mi amor. Sin dolor, ni frío. Sin tristezas, ni alegrías, en un mundo abrastracto donde nuestros sueños mas hermosos, son reales. Nos perdimos de vivir, de sentir, de comer, de gritar, de correr, de viajar, de aprender. Pero mi amor, te lo prometo, jamás jamás, me perderé de amarte.-
Final 2:
Meses después te sigo a todas partes y vos no me ves. Me atravezás, me ignorás y no puedo tocarte. Te veo abrazar a otro, y hasta te escuché susurrar mi nombre mientras le hacías el amor. Camino solitario, detrás tuyo, sin poder decirte que acá estoy, de que aún te amo, de que aún existo, de que no estoy en esa lápida sobra la que tanto lloraste. Si tan sólo pudiera darte un beso más. Cambiaría la eternidad por ello!!. Pero no puedo.
Condenado a esperar, toda tu vida, vos en venir, yo en abrazarte, supe de qué se trata el infierno, si es que alguna vez, Dios me perdona lo que hice, y me deja volverte a tocar.
0 comentarios:
Publicar un comentario