Estoy sumido en un sueño despierto. En una suerte de limbo conciente en el que no cabe nada más que un sueño y mil realidades. Abrumadoras, tormentosas e insolentes, las ideas revolotean dentro mío igual que una cueva llena de murciélagos.
Cuesta, y cuesta mucho, avanzar, creer, y decidir. Sentir que el paso del tiempo no es un goteo vano sino efectivo cuando en realidad lo único que uno hace es dejarse llevar por la laxitud de la depresión.
No entiendo bien de qué se trata todo esto aún. Ni si quiera logro reponer fuerzas para dar el próximo paso. La sensación inexorable de saber que todo, absolutamente todo está muy mal.
En cualquier momento espero despertar en otra realidad, donde todo sea distinto, no sé si todo feliz porque en el universo conocido es imposible, pero al menos... un poco, un poquito, menos triste.
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